Demos Gracias

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(por Antonio Romera, Chipi)

Gritaron “¡Democracia!” y entendimos “¡Demos gracias!”
y vivimos una infancia de bonanza y bienestar,
dando gracias cada día al trabajo de nuestros padres.
Esos que construyeron nuestras vidas de ahora.
Los que cada día acudían en masa a las fábricas,
a pulsar los botones de esas máquinas que eran nuestro sustento.
No les bastó con darnos el pan nuestro de cada día,
quisieron fabricar para nosotros,
una realidad mejor que la que habían soñado para ellos.
Hasta los pobres comíamos Bollicaos, Phosquitos… Alta bollería.
Y yogures de colores, con frutas en tropezones
ricos en calcio y bajos en calorías.

Nuestra generación, la de los miembros de este sindicato, la vuestra,
esa generación que vivió escuchando lo dura que fue la dictadura.
Ahora, esa generación está padeciendo la peor de las censuras,
la de la ignorancia. Esa que nos condena al mal gusto,
La ignorancia es el peor de los censores
porque no es que te prohíba nada, es que ni siquiera te deja conocerlo.
Las radios están llenas de algo a lo que llaman música.
Las galerías están llenas de algo a lo que llaman arte.
Los periódicos están llenos de algo a lo que llaman objetividad.
La tele está llena de algo a lo que llaman realidad.
Los supermercados están llenos de algo a lo que llaman comida.
El mundo está lleno de algo a lo que llaman gente.
Y la gente… la gente está vacía de algo a lo que llaman felicidad.
Y puede que muchos consigan creer que son felices por ignorancia,
sobre todo, aquellos que se auto engañan fácilmente.
Pero conseguir la felicidad mediante la ignorancia
es como conseguir proteínas mediante el tofu,
Éste es el resultado de una vida llena de despreocupaciones,
de un pasado sobreproteccionista.
Nuestras únicas preocupaciones eran vivir y seguir viviendo.
¿Qué preocupación íbamos a tener?

¿La alimentación?
Para beber:
Es el Cola Cao desayuno y merienda
es el Cola Cao desayuno y merienda ideal
Cola Cao, Cola Cao, Cola Cao.
Y si no, teníamos la chispa de la vida, aunque para mí, la chispa de la vida era el bocadillo de chorizo estrujado del fondo de la maleta, la Coca Cola era para empujar la chispa de la vida.

Para comer:
Leche, cacao, avellanas y azúcar.
¡Nocilla!

Nuestro único problema era jugar. ¡Que te manchas la ropa…!
Colón… busque, compare, y si encuentra algo mejor
¡Cómprelo!

Porque había lavadoras para todos los pisitos y pisitos para todas las lavadoras. ¿Que no tienes piso? Te damos un préstamo.
Un poco de pasta basta.
¡Giooooorrr!

Tres o cuatro décadas después, aquí andamos nosotros, los miembros de este sindicato,
que no somos más que una representación de otros muchos
que van vagando como ustedes, en busca de alguna verdad por pequeña que sea.
Algo que se salga de las fórmulas, que no venga con etiqueta,
que no esté colocado en una estantería.
Algo que dure más de una temporada,
Algo en lo que reconocerse: un comentario, un poema, una canción…
Algo que al escucharlo te haga pensar: “eso lo ha hecho una persona,
no un clon”, en todo caso un clown.
Algo que se mueva por otro interés que no sea el interés bancario.
Puede que los futuros trabajos que este sindicato ponga en práctica no sean del gusto de muchos. Pero al menos les quedará la satisfacción de que no están comiendo sucedáneos. El sindicato no lleva Avecrem, el sindicato no etiqueta, ni utiliza fórmulas comerciales.

Gritaron ¡¡¡Democracia!!! y entendimos ¡¡¡Demos gracias!!! Gracias por enseñarnos que nada es para siempre Que hay otra forma de hacer las cosas Que el futuro no se planea, se improvisa. Que sin sentido del humor nada tiene sentido. Gracias por dejarnos un pasado de colores y un futuro en blanco para pintarlo de nuevo. ¡¡¡Demos
gracias!!!

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